En el año de 1930 el Concejo Municipal, nombró al doctor Sigifredo Gómez y a los señores Floro Exequiel Zuluaga, Alberto Pineda y José Jesús Serna, para que conformaran la Junta de Obras Públicas en el municipio. Esta junta funcionó exitosamente durante dos años, habiendo logrado la adquisición de un aparato cinematográfico con un costo aproximado a los cuatrocientos pesos ($400,00).
Aunque hubiesen transcurrido ya más de 25 años sobre el día, de 1664, en que Fray Miguel de Castro arrojó sus redes, como pescador de almas, al valle, casi que precolombino entonces, de San José de la Marinilla, no parecían subsistir en esas vastedades, como indicios de la presencia hispánica, sino las huellas descalzas, las huellas andariegas del misionero.