Luis Ociel Castaño, ejemplo de intelectualidad
08/10/2010 21:28:52
El Santuario (El Santuariano)
Luis Ociel Castaño Zuluaga es un intelectual brillante. Una especie de profesional antítesis del santuariano, generalmente dedicado al comercio, a la industria, a los negocios.
Le dan duro los números, pero es lúcido y sobresaliente en el análisis, la crítica y las letras.
Extraña a El Santuario que conoció en su niñez. “Tengo la imagen imborrable de la brecha de la autopista Medellín-Bogotá que llegaba hasta la Escuela Eusebio María Gómez Ramírez, en donde hice mis estudios de primaria. En la brecha, recién abierta, jugábamos en los tubos y nos embarrábamos completamente. Yo saltaba, brincaba, jugaba, disfrutaba del paisaje verde de las veredas. Fui un deportista disciplinado”.
Hoy nuestro municipio es menos pueblo y más ciudad. “…añoro el que conocí en mi juventud, ahora lo veo despersonalizado, empobrecido cultural y económicamente, lleno de moles de cemento que lo estrechan…debe ser el precio del progreso…”, conjetura y agrega: “Acabo de ver el altar de San Isidro y ya no el mismo… nada de verdes, de hortalizas y legumbres. No vi la ponchera repleta de billetes ni las novillas… me dio tristeza”. “La autopista le cambió la vida a los santuarianos...”.
El paso por las aulas lo marcó. Rosa Inés Gómez fue su primera profesora. No la olvida, ni a los demás maestros que tuvo. A Ramón Zuluaga Mejía, su tío le debe su espíritu libertario, su crítica aguda, su amor a los libros, su rebeldía, su honradez y rectitud, y su disciplina académica, que lo condujo a España al doctorado en Derecho Público en la Universidad de Cantabria.
De la mano del profesor Rodrigo Rodríguez se adentró en el estudio de las letras, perfeccionando su vocación por la literatura y la historia. “Era tan buen lector que en cuarto de primaria gané un concurso y me premiaron con un kit de limpieza dental, cepillo y crema…”. Desde entonces no para de leer y escribir. “Quisiera dedicarme a ese oficio, pero tengo que ejercer mi profesión para subsistir”.
Al concluir sus estudios de bachillerato sus padres, Jorge y Laura, le recomendaron la profesión de abogado, “pero mi rebeldía me llevó a estudiar Historia en la Universidad Nacional, en donde me gradué. Solo así comprendí a mis papás e ingresé, entonces, a la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia. Hoy pienso que el Derecho es mi profesión y la Historia, mi hobby preferido…”.
También estudió Filosofía y Letras y obtuvo una maestría en Derecho Procesal en la Universidad de Medellín y un doctorado en Derecho Público en la Universidad de Cantabria, España.
Hoy se dedica a la docencia universitaria y a la investigación histórica del Derecho y muy poco al litigio.
Es feliz escribiendo. “Ojalá tuviera más tiempo…”, se lamenta otra vez. Varios libros y numerosos artículos en revistas especializadas constituyen su iluminada y fértil producción intelectual.
En algún momento de su vida participó activamente de la política. Seguidor el Directorio Liberal Sector Democrático, liderado por Álvaro Uribe Vélez, el entonces candidato a la gobernación de Antioquia, conquistó un escaño en el Concejo de El Santuario.
También llegó al Centro de Historia de El Santuario y a la Academia Antioqueña de Historia de la mano de Don Demetrio Quintero Quintero. En estas entidades sobresale por su visión crítica de la historia. En Perfiles Históricos, la publicación del Centro de Historia, se ha dedicado a mirar la vida de nuestros pueblos en épocas de la independencia y de inicios del siglo pasado.
Es autor de varios libros, entre ellos: "Génesis del constitucionalismo colombiano", "Justicia e interpretación constitucional", "Poder Judicial, Democracia y control de constitucionalidad”, "Orígenes del constitucionalismo colombiano”, "La Prensa y el Periodismo en Colombia hasta 1888, una visión liberal y romántica de la comunicación", "Anales de la Criminalidad en Medellín y su Área Metropolitana", y de numerosos artículos en publicaciones universitarias y especializadas.
Está casado con la Comunicadora Social-Periodista Nora Botero, con quien tiene dos hijos, Miguel y Felipe, de 11 y 9 años.