Héctor Gómez, un apasionado del lenguaje
10/10/2010 17:03:55
El Santuariano (El Santuariano)
Recuerda con agrado su paso por la escuela y el colegio. Guarda gratitud a don Ramón Zuluaga Mejía y a don Jesús Antonio Villegas Gómez y a otros docentes que le dieron las primeras lecciones.
“Don Jesús Antonio nos propuso una composición sobre las vacaciones. Y me dijo que yo escribía muy bien y me premió. No se olvida ese estímulo”, confiesa Héctor.
También, agrega, “cuando estaba en Marinilla mis compañeros se burlaban porque yo me queda encerrado estudiando mientras ellos jugaban billar o se distraían en otras actividades. Disfrutaba de los clases de Inglés que recibía del profesor Humberto Hoyos y de las de Filosofía y Latín, del padre Héctor Urrea”.
Con el apoyo de Gilberto Salazar Ramírez, dirigente político, y Gonzalo Ocampo Álvarez obtuvo una beca para estudiar en la Facultad de Educación de la Universidad de Antioquia.
Este fue el primer escalón de su formación profesional. Estudió, luego, también becado, una especialización sobre Lingüística y Dialectología del Discurso, en el Instituto Caro y Cuervo, en Bogotá.
A su regreso a la ciudad, se vinculó a la Universidad de Antioquia, en el año de 1969, y pronto pasó a ejercer sus actividades como docente e investigador en la Universidad Eafit.
El año de 1980 marcó un cambio de ritmo en su vida profesional. Gracias a un periodo sabático viajó a Boston, en Estados Unidos, concretamente a Boston Cambridge y Cambridge Center. En estos dos centros universitarios perfeccionó su inglés y enseñó el español.
De nuevo en Eafit continuó su labor de docente universitario. Desarrolló un software de español, denominado Pilares y tomó en sus manos la corrección idiomática de la revista de la Universidad. “Me decían que era un corrector muy exigente y sostuve largas polémicas con grupos de investigadores que pretendían publicar sus artículos con deficiencias en su escritura”, expresa este santuariano estudioso del lenguaje.
Inglés, francés, italiano, latín y griego son lenguas familiares para Héctor. Dice que para dominar un idioma se necesita una dedicación de diez horas de estudio diarias durante seis años. Por eso no para de estudiar. Lee en forma alterna libros en cualquiera de estas lenguas, ahora con la ayuda de uno de los “juguetes” tecnológicos, el Amazon Kindle, que lo pone en contacto con miles de obras digitales, a un clic y por unos pocos dólares.
Este contacto con la universidad, con los estudiosos del lenguaje le permiten ver con distancia crítica los usos del lenguaje. “Hoy los jóvenes son irrespetuosos por espontaneidad, no porque en realidad lo sean. Lo que pasa es que borran los límites y tratan a todo el mundo de igual a igual. Usan un lenguaje sintético, reducido y abreviado que no es comprensible para todos”, conceptúa Héctor Gómez Gómez.
Y añade, al referirse al habla santuariana: “los santuarianos se expresan con léxico y fonética particulares. Son comunes palabras arcaicas y un deje en la expresión oral que los caracteriza. Lástima que se hubiera frustrado una investigación sobre estos aspectos que comencé a desarrollar hace algunos años”.
Recomienda una actitud más positiva frente al lenguaje, disciplina para estudiar el léxico, la ortografía y el estilo. “Leer, leer, leer y subrayar los libros, para eso son, para ponerles notas y resaltar frases y palabras de interés”.
Héctor Gómez Gómez no para de hablar sobre el lenguaje. Ya, pensionado, es corrector de libros y conferencista en empresas, agremiaciones y universidades.
Un santuariano orgulloso de su patria chica. Hijo de don Baltasar Gómez y doña Julia Rosa Gómez. Padres de tres hijos: Dora Patricia, Sandra Luz y Alba Cristina. Un profesional que se destaca como estudioso del lenguaje en el ámbito académico nacional. Uno de nuestros valores santuarianos más sobresalientes.