Editoriales: Edición de diciembre
01/02/2012
El Santuariano (El Santuariano)

 

El relevo en la Alcaldía


“Misión cumplida” fue la frase que eligió el alcalde saliente Raúl Gómez Giraldo para su último mensaje como jefe de la administración local a todos los santuarianos.
 
Las palabras recogen sin arrogancia su convicción de haberle servido honradamente a la comunidad santuariana. Para él fue un honor ser el alcalde de El Santuario. 
 
Y para los santuarianos también. Al alcalde saliente le tocó pisar callos: debió expedir varios decretos para recuperar el espacio público de la Plaza Mayor José María Córdova, desde el inicio de una administración que mostró carácter e independencia. Como esta decisión fueron varias las que le correspondió echar para adelante.
 
Nos podríamos detener en el análisis de sus obras, que están resumidas en esta edición de EL SANTUARIANO, pero nos detendremos en  las que consideramos más significativas.
 
Su capacidad de gestión la agradecerá la comunidad por muchos años. En asocio con Cornare recuperó el cauce de La Marinilla, procurando que no se vuelvan a presentar las inundaciones periódicas que habían causado millonarias pérdidas.
 
Con la Gobernación de Antioquia y Cornare, el Municipio le cambió la cara a la Plaza Mayor José María Córdova y entregó un valioso espacio público para el disfrute de la ciudadanía. Su excelente relación con el gobernador Luis Alfredo Ramos fue notable, hasta el punto que el mandatario seccional estuvo más de quince veces entre la comunidad santuariana, entregando obras de interés general.
 
Los programas de vivienda, educación, cultura y deporte también alcanzaron sus objetivos propuestos.
 
Vale la pena resaltar la sensibilidad por la cultura, poco frecuente en mandatarios que lo dan todo por poner un adobe y luego una placa, descuidando los valores de nuestra identidad.  El centenario del natalicio del maestro Roberto Pineda Duque fue celebrado con bombos y platillos: un concierto de la Filarmónica de Medellín y el lanzamiento de un libro sobre su vida y obra fueron los dos actos más sobresalientes del acontecimiento. 
 
Otro mérito, que ojalá lo adquieran los próximos alcaldes, fue el de contribuir a la construcción de la identidad santuariana, con la edición y coedición de varias libros. En varias oportunidades convocó a la ciudadanía al lanzamiento de estas obras, entre ellas la historia de las veredas, la investigación sobre la vida del maestro Roberto Pineda, Santuarianos Sobresalientes, el libro de los alcaldes, los manuscritos de Chepito Zuluaga y una radiografía sobre la vida de nuestro municipio en los últimos treinta años.
Queremos, pues, resaltar en esta oportunidad los aspectos positivos de su gestión por que estimamos que Raúl Gómez Giraldo le dio una visión diferente a su mandato de cuatro años y que por su carácter independiente y de proyección integral del desarrollo de El Santuario quizás no contó con el beneplácito de todos los sectores políticos y sociales. Ahí queda su obra, que consideramos sobresaliente, para que el tiempo la juzgue imparcialmente.
 
Y llega Juan Leonardo Zuluaga. Le corresponderá continuar algunos programas y emprender otros. Todo un reto el que tiene por delante para avanzar en términos de equidad social y de atención a los problemas más sensibles de la población. Tiene el beneficio de una persona cerca a la comunidad y del ejercicio del cargo en el período 2004-2007, que cumplió las expectativas.
 
Nuestra gratitud al alcalde saliente, Raúl Gómez Giraldo. Nuestra felicitación al mandatario entrante, Juan Leonardo Zuluaga Salazar.




 

Centenario del natalicio Padre Luis Rodolfo

 

El padre Luis Rodolfo Gómez Ramírez, cuyo centenario de su natalicio nos disponemos a conmemorar con gratitud, dejó una obra de inmensas dimensiones que quizás solo ahora la comprendemos.
 
Él se echó encima el mundo de la educación, igual que un atlas moderno. Su labor al frente del entonces Colegio San Luis Gonzaga, hoy I.E. Luis Rodolfo Gómez Ramírez, es una epopeya llena de escenas tanto de drama como de alegría.
 
Responder, él, por mantener el colegio con las puertas abiertas, es ya una proeza que merece la gratitud de todos los santuarianos. No fue fácil conseguir los maestros ni que los estudiantes permanecieran en las aulas debido a las precarias condiciones económicas. Sencillamente un milagro del padre Luis Rodolfo Gómez Ramírez.
 
Construir la planta física es la más visible gesta de solidaridad de los santuarianos. Los campesinos donaron sus productos para conseguir el cemento y el acero, y los estudiantes alternamos como  obreros de la construcción. Un milagro esta multiplicación de los ladrillos que pronto se izó en unos terrenos que costó sudor y lágrimas conservarlos. Una ejemplo de liderazgo de un sacerdote que lo dio todo por la educación.
 
Con una planta de profesores idóneos, sacrificados y optimistas. Con unos estudiantes deseosos de vencer las incertidumbres. Con unos padres de familia abnegados y agradecidos. Con el respaldo unánime de la comunidad santuariana. Con estos estos elementos el padre Luis Rodolfo logró llegar a la cima: conseguir la aprobación del bachillerato completo.
 
En el año de 1965 el Colegio San Luis Gonzaga, ya oficial, entregó a la sociedad la primera promoción de bachilleres. Júbilo total para el padre Luis Rodolfo que vio despertar el sueño que acarició por años y que los santuarianos anhelábamos también.
 
Él entendió primero que muchos santuarianos que la mayor riqueza del hombre es su educación. Ser ciudadano que respete a los demás y capacitado para servirle a los demás. Después de obtener el título de bachiller, el joven estudiante, campesino por cierto, tenía sobre sí la nostalgia de su parcela, pero la certeza de poder emprender el camino de una profesión útil para la sociedad. 
 
No vamos a agotar en este escrito otras facetas religiosas, de músico, de afecto por los más necesitados del padre Luis Rodolfo Gómez Ramírez. A ellas nos referiremos en la próxima edición de EL SANTUARIANO con ocasión de los actos del centenario de su natalicio.
 
Los días 18 y 19 de febrero quedarán grabados en la historia de nuestro municipio como un testimonio de gratitud.